La vigencia del miedo
January 12th, 2012Cambio de ministros en el Ministerio de Cultura, pasamos de la Ley Sinde a la Ley Wert. Hay que regular la actual situación en internet. Piratas, piratas. Y entre tanto malhacer, manipulaciones, escritoras que anuncian su retirada durante un tiempo… a Pablo Soto le dan la alegría de 2011 (y no solo a él, claro). Hay esperanza.
Hace justo un año, Amador Fernández Savater, de la editorial Acuarela Libros, publicaba las conclusiones de una cena a la que fue invitado por la anterior ministra, Angeles González Sinde, junto a otras personas que trabajan en el ámbito de la cultura. Amador lo tituló “La Cena del Miedo”. La vigencia asusta.
Me he visto obligada a hacer este corta/pega del artículo para poder colgarlo en Facebook, ya que me impedía poder compartirlo con mi comunidad: 
Y vamos a lo interesante.
“(…) hay una pregunta que nos hacemos todos(1) y que tal vez podría ser un frágil hilo común entre las distintas posiciones en juego en este conflicto: ¿cómo pueden los trabajadores de la cultura vivir de su trabajo hoy en día?
Lo que pasa es que algunos nos preguntamos cómo podemos vivir los trabajadores de la cultura de nuestro trabajo pero añadiendo (entre otras muchas cosas): en un mundo que es y será infinitamente copiable y reproducible (¡viva!). Y hay otros que encierran su legítima preocupación en un marco de interpretación estrechísimo: la industria cultural, el autor individual y propietario, la legislación actual de la propiedad intelectual, etc. O sea el problema no es el temor y la preocupación, sino el marco que le da sentido. Ese marco tan estrecho nos atrapa en un verdadero callejón sin salida en el que sólo se puede pensar cómo estiramos lo que ya hay. Y mucho me temo que la única respuesta posible es: mediante el miedo. Responder al miedo con el miedo, tratar de que los demás prueben el miedo que uno tiene. Ley, represión, castigo. Lo expresó muy claramente alguien en la reunión, refiriéndose al modelo americano para combatir las descargas: “Eso es, que al menos la gente sienta miedo”. Me temo que esa es la educación para la ciudadanía que nos espera si no aprendemos a mirar desde otro marco.
Tienen miedo a la Red. Esto es muy fácil de entender: la mayoría de mis compañeros de mesa piensan que “copiar es robar”. Parten de ahí, ese principio organiza su cabeza. ¿Cómo se ve la Red, que ha nacido para el intercambio, desde ese presupuesto? Está muy claro: es el lugar de un saqueo total y permanente. “¡La gente usa mis fotos como perfil en Facebook!”, se quejaba amargamente alguien que vive de la fotografía en la cena. Copiar es robar. No regalar, donar, compartir, dar a conocer, difundir o ensanchar lo común. No, es robar. Traté de explicar que para muchos creadores la visibilidad que viene con la copia puede ser un potencial decisivo. Me miraban raro y yo me sentía un marciano.



