‘dominando la actualidad’ Category

Arquitectas, cuidadoras de ciudades

January 18th, 2012

No he podido resistirme a recomendar este fantástico artículo de Mauro Gil-Fournier de Vivero de Iniciativas Ciudadanas (@desdevic) en La ciudad viva que retrata la figura de las arquitectas como cuidadoras de las ciudades, alude directamente a las green guerrillas que tuvieron sus inicios en los 70 en EEUU.

Hoy mismo he estado paseando por mi antiguo barrio en Zaragoza, el Gancho y he descubierto cómo se está recuperando esta zona con proyectos como Esto no es un solar con huertos urbanos o zonas de recreo para los vecinos:

Esto no es un solar, C/ de las Armas (Zaragoza)

 

[...] Aprendiendo del  feminismo

La ética del cuidado aporta necesidades diferentes como son las emocionales y afectivas. Desde el punto de vista de Carol Gilligan una ética  feminista[2] , incorpora  nuevos modos de plantear y resolver conflictos e introduce cuestiones como la complejidad, la equidad, la transparencia, el respeto a la diferencia, la confianza mutua o el espíritu de colaboración[3].

Esto no hace sino ampliar los límites actuales no para un ética feminista sino para una ética mejor y más amplia[4]. Debemos entender entonces que el cuidado no es una tendencia de signo biológico en las mujeres. Este peligro queda superado tras  reconocer el carácter de construcción social que posee y su capacidad de  aprendizaje de esta tendencia [5]. De hecho, son muchos los hombres que utilizan el pensamiento del cuidado en sus decisiones y prácticas como los afro-americanos del norte que emigran de vuelta al sur de EEUU o algunos hombres de las  culturas nativas americanas. Por lo tanto, no existirá en esta argumentación una diferenciación entre las capacidades cuidadoras de  arquitectos y arquitectas.

Así es como podemos entender al arquitect*-cuidador, como una figura capaz de aceptar la transversalidad, la diversidad, el diálogo, la flexibilidad o el espíritu de colaboración como valores para la transformación de lo urbano y lo colectivo. Se trata de un agente dentro de un sistema donde unos cuidan de otros entorno a redes de afecto, y donde el equilibrio en las decisiones no viene dado solo por un poder técnico, sino por una capacidad de gestionar los conflictos existentes dentro del sistema de redes afectivas. Un rol que no es tan solo mediador, sino también cuidador de situaciones no cortoplacistas y donde puede ser  facilitador en sociedades con un alto grado de complejidad real, lo que nos hace mejores ciudadanos. [...]

Leer artículo completo

La vigencia del miedo

January 12th, 2012

Cambio de ministros en el Ministerio de Cultura, pasamos de la Ley Sinde a la Ley Wert. Hay que regular la actual situación en internet. Piratas, piratas. Y entre tanto malhacer, manipulaciones, escritoras que anuncian su retirada durante un tiempo… a Pablo Soto le dan la alegría de 2011 (y no solo a él, claro). Hay esperanza.

Hace justo un año, Amador Fernández Savater, de la editorial Acuarela Libros, publicaba las conclusiones de una cena a la que fue invitado por la anterior ministra, Angeles González Sinde, junto a otras personas que trabajan en el ámbito de la cultura. Amador lo tituló “La Cena del Miedo”. La vigencia asusta.

Me he visto obligada a hacer este corta/pega del artículo para poder colgarlo en Facebook, ya que me impedía poder compartirlo con mi comunidad: 

Y vamos a lo interesante.

“(…) hay una pregunta que nos hacemos todos(1) y que tal vez podría ser un frágil hilo común entre las distintas posiciones en juego en este conflicto: ¿cómo pueden los trabajadores de la cultura vivir de su trabajo hoy en día?

Lo que pasa es que algunos nos preguntamos cómo podemos vivir los trabajadores de la cultura de nuestro trabajo pero añadiendo (entre otras muchas cosas): en un mundo que es y será infinitamente copiable y reproducible (¡viva!). Y hay otros que encierran su legítima preocupación en un marco de interpretación estrechísimo: la industria cultural, el autor individual y propietario, la legislación actual de la propiedad intelectual, etc. O sea el problema no es el temor y la preocupación, sino el marco que le da sentido. Ese marco tan estrecho nos atrapa en un verdadero callejón sin salida en el que sólo se puede pensar cómo estiramos lo que ya hay. Y mucho me temo que la única respuesta posible es: mediante el miedo. Responder al miedo con el miedo, tratar de que los demás prueben el miedo que uno tiene. Ley, represión, castigo. Lo expresó muy claramente alguien en la reunión, refiriéndose al modelo americano para combatir las descargas: “Eso es, que al menos la gente sienta miedo”. Me temo que esa es la educación para la ciudadanía que nos espera si no aprendemos a mirar desde otro marco.

Tienen miedo a la Red. Esto es muy fácil de entender: la mayoría de mis compañeros de mesa piensan que “copiar es robar”. Parten de ahí, ese principio organiza su cabeza. ¿Cómo se ve la Red, que ha nacido para el intercambio, desde ese presupuesto? Está muy claro: es el lugar de un saqueo total y permanente. “¡La gente usa mis fotos como perfil en Facebook!”, se quejaba amargamente alguien que vive de la fotografía en la cena. Copiar es robar. No regalar, donar, compartir, dar a conocer, difundir o ensanchar lo común. No, es robar. Traté de explicar que para muchos creadores la visibilidad que viene con la copia puede ser un potencial decisivo. Me miraban raro y yo me sentía un marciano.

Sigue leyendo

El sentido de lo español en el siglo XXI

October 10th, 2011
Imagen: Assamblages de Alma Larroca

Imagen: Assamblages de Alma Larroca

 

Ya tengo en mis manos el número de octubre de la revista Madriz. Es la segunda vez que colaboro con ellos haciendo el reportaje central. En esta ocasión la idea era analizar el sentido de lo español, de la celebración marcial y religiosa del 12 de octubre. [Leer artículo completo | Descarga el PDF].

El arte lo pone Alma Larroca con este fantástico Assamblages. Muchas gracias.

 

Imagen: Assamblages de Alma Larroca

Imagen: Assamblages de Alma Larroca

Historias de periodistas, 15M y redes

September 4th, 2011

Estaban construyendo InfoSol el día que quedé con Mónica Gárriga del media140. No tenía muy claro qué quería saber sobre el 15M que yo le pudiera contar que no lo hubiera publicado ya en Periodismo Humano y en mi blog. Estuvimos hablando sobre los medios, los periodistas y el uso de la tecnología por parte de unos y otros durante la cobertura de la acampadasol. En el video también Juanlu Sánchez y Pau Llop:

Han publicado este especial y cuál es mi sorpresa que me encuentro en él algunas cosas en las que algo he tenido que ver como la reseña al artículo que Silvia Nanclares escribe para Periodismo Humano bajo mi petición y a Paco González hablando sobre el @twittometro sobre el que publiqué en una de las crónicas de la acampadasol.

Menos tierra, más hambre

August 25th, 2011
© Brendan Bannon

Trabajo publicado en Médicos Sin Fronteras © Brendan Bannon

El estado de emergencia por hambruna en el Cuerno de África nos pilló por sorpresa. Una sorpresa cínica que hizo que nos llevaramos las manos a la cabeza al saber que más de 13 millones de personas, según la ONU, se están muriendo de hambre. Sorpresa porque ya hacía años que no veíamos diariamente imágenes de niños desnutridos, rodeados de moscas y con la tripita hinchada en nuestros informativos. La hambruna no es cosa de hace un mes; que no saliera en nuestros medios no significa que no existiera. Y que los umbrales oficiales para declarar el estado de emergencia establezca horquillas tan elevadas cuestiona, una vez más, a las instituciones responsables de nuestro bienestar. La Unión Africana se reúne con el objetivo de recaudar los 1.400 millones de dólares que servirán, también según la ONU, para paliar esta crisis de alimentos, sequía y enfermedades.  ¿Cuánto dinero han conseguido? ¡380, 5 millones!

Esther Vivas dice que”las hambrunas son una realidad cotidiana silenciada” en este artículo que publicó en ARA el 4 de agosto y que comparto:

El drama del hambre toma de nuevo actualidad a raíz de la emergencia alimentaria en el Cuerno de África, pero las hambrunas son una realidad cotidiana silenciada. En todo el mundo, más de mil millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tienen dificultades para acceder a los alimentos. Una hambruna que tiene causas y responsabilidad políticas.

África es una tierra expoliada. Sus recursos naturales han sido arrebatados a sus comunidades a lo largo de siglos de dominio y colonización. Aunque no sólo se trata del expolio de oro, petróleo, coltán, caucho, diamantes… sino, también, de agua, tierras, semillas que dan de comer a sus habitantes. Si el 80% de la población en el Cuerno de África, como indica la FAO, depende de la agricultura como principal fuente de alimentos e ingresos, ¿qué hacer cuando no hay tierra que cultivar?

En los últimos años, la oleada creciente de privatizaciones de tierras en África  (su compra por parte de gobiernos extranjeros, multinacionales agroalimentarias o fondos de inversión) ha hecho aún más vulnerable su precario sistema agrícola y alimentario. Con campesinos y campesinas expulsados de sus tierras, ¿dónde cultivar aquello que comer? Muchos países, consecuentemente, han visto reducir drásticamente su ya limitada capacidad de auto-abastecimiento, después de décadas de políticas de liberalización comercial que han menguado su capacidad productiva.

La crisis alimentaria y financiera, que estalló en 2008, dio lugar, como ha documentado ampliamente la organización internacional GRAIN, a un nuevo ciclo de apropiación de tierras a escala global. Gobiernos de países dependientes de la importación de alimentos, con el objetivo de asegurar la producción de comida para su población más allá de sus fronteras, y agroindustria e inversionistas, ávidos de nuevas y rentables inversiones, vienen adquiriendo desde entonces fértiles tierras en países del Sur. Una dinámica que amenaza la agricultura campesina y la seguridad alimentaria de estos países.

Se calcula que desde el año 2008, se han adquirido por esta vía alrededor de 56 millones de hectáreas de tierra a escala global, según datos del Banco Mundial, la mayor parte, más de 30 millones, en África, donde la tierra es barata y su propiedad comunal la hace más vulnerable. Otras fuentes, como el Global Land Project, hablan de entre 51 y 63 millones de hectáreas sólo en África, una extensión similar a la de Francia. Se trata de arrendamientos, concesiones o compra de tierras, las formas de transacción pueden ser múltiples y a menudo opacas, en una dinámica que algunos autores han calificado de “nuevo colonialismo” o “colonialismo agrario”, al tratarse de una recolonización indirecta de los recursos africanos.

El Banco Mundial ha sido uno de sus principales promotores desarrollando, junto a otras instituciones internacionales como la FAO, la Agencia para el Comercio y el Desarrollo de Naciones Unidas (UNCTAD) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), lo que se ha venido a llamar “Principios para una Inversión Agrícola Responsable”, que legitiman la apropiación de tierras por parte de inversores extranjeros. A través de la International Finance Corporation (IFC), la institución afiliada al Banco Mundial que se ocupa del sector privado, éste ha promovido programas para eliminar barreras administrativas, cambiar leyes y regímenes fiscales en países del Sur e incentivar así las inversiones.

Etiopía, uno de los países afectados por la actual hambruna, ha ofrecido tres millones de hectáreas de tierra cultivable a inversores extranjeros de India, China, Pakistán, Arabia Saudita, entre otros. El negocio no podría ser mejor: 2.500 km2 de tierra virgen productiva a 700 euros al mes, con un contrato a cincuenta años. Éste es, por ejemplo, el acuerdo alcanzado entre el gobierno etíope y la empresa india Karuturi Global, una de las 25 mayores agroindustrias mundiales, que dedicará estas tierras al cultivo de aceite de palma, arroz, azúcar de caña, maíz y algodón para la exportación. Las consecuencias: miles de campesinos y pueblos indígenas expulsados de sus tierras, precisamente aquellos que más padecen el hambre y la falta de alimentos, así como vastas extensiones de bosques talados y quemados.

Otros países de África como Mozambique, Ghana, Sudán, Malí, Tanzania, Kenia han arrendado millones de hectáreas de su territorio. En Tanzania, el gobierno de Arabia Saudita ha adquirido 500.000 hectáreas de tierra para producir arroz y trigo para la exportación. En el Congo, un 48% de su territorio agrícola está en manos de inversionistas extranjeros. En Mozambique, más de diez millones de tierras arrendadas.

La conferencia académica Global Land Grabbing, que tuvo lugar en Gran Bretaña en abril de 2011, señaló el impacto negativo de dichas adquisiciones. Más de un centenar de estudios de casos documentados mostraban como estas inversiones no tenían ningún efecto positivo para las comunidades locales, al contrario generaban desplazamientos y mayor pobreza.

Desde hace años, el movimiento internacional de La Vía Campesina viene denunciando el impacto dramático que esta oleada masiva de acaparamiento de tierras tiene en las poblaciones de los países del Sur. Si queremos acabar con el hambre en el mundo es fundamental garantizar el acceso universal a la tierra, así como al agua y a las semillas, y prohibir especular y hacer negocio con aquello que nos alimenta y nos da de comer.