Cuando leí en el muro de Etxebarría que iba a dejar de escribir por motivo de las descargas ilegales de su última novela, solté una carcajada seca. Después seguí leyendo y llegas al enjambre, y me apeteció mucho hablar con escritoras como ella que tienen como referente y que viven en un modelo de caspa y laca que se empeña en demonizar a las nuevas iniciativas y a no tender puentes de colaboración. Lucía, tenemos que hablar.
Desde que hemos empezado con el proyecto #bookcamping, mucha gente, sobre todo escritores me han preguntado “y yo con esto de las licencias libres y abiertas, con la cultura libre, con las descargas en internet, ¿cómo vivo?“. Yo, que estoy metiendo los pies en el mundo editorial de la mano de dos proyectos basados en la investigación y en la experimentación editorial y cultural, pues no tenía idea de qué responder, así que pregunté a los creadores que me rodean: “¿y tú de qué vives?”. La respuesta siempre coincide:“de escribir no, doy charlas, clases en la uni, talleres de escritura…”.
La misma Lucía Etxeberría decía en su Facebook:
En teoría yo me recibo entre 2 y 2,9 euros por copia. Pero hay que descontar agente, hacienda y gestor. En bolsillo me llevo muchísimo menos, a veces un 5%, a veces menos. En papel me llevo 10% por libro vendido. En bolsillo, depende de los acuerdos. ¿ Qué por qué es así? Pues me encantaría que entrara un editor y lo explicara, porque yo no lo sé muy bien, pero nunca me han ofrecido más. Tampoco entiendo por qué el libro electrónico es tan caro, ni ningún editor me lo ha explicado tampoco hasta el día de hoy.
Más tarde le informaron sobre su última pregunta:
Los libros electrónicos son caros porque el Gobierno impone un IVA del 18% en libro electrónico. En papel el IVA es solo del 4%.
Qué cansancio de identificar lo libre con lo gratis, con lo ilegal. Ya está bien de demagogias y fantasmas de frases lapidarias en pro de la creación cuando quien se lo lleva calentito son los intermediarios. ¿A quién mienten? Lucía no te los creas, son las grandes editoriales las que abusan de tus tres años de escritura de un libro, las que se apropian de tus derechos como creadora, los explota, las que deciden qué tipo de envoltorio debe tener tu historia, qué tipo de maquetación y portada,…
No se trata de eliminar al intermediario -aunque sea el título del TED de Casciari que aparece al final del post- ya que somos necesarios, somos facilitadores -sra. loba- para que los creadores puedan hacer su trabajo. Sin embargo, hay que alimentar un nuevo ecosistema en el que el reparto de los beneficios no prime a las grandes estructuras frente a los autores. Las descargas (lectores a los que les interesan tus novelas) no te perjudican, lo hacen los que te hacen firmar contratos leoninos que desmerecen tu trabajo.
Hernán Casciari de la Revista Orsaï, para mí el producto editorial estrella del año 2011 por su contenido y transparencia, por que ha sabido rentabilizarlo y pagarle a sus colaboradores, explica qué está pasando en el nuevo horizonte editorial:
Existe, cada vez más, un mundo flamante en el que el número de descargas virtuales y el número de ventas físicas se suma; sus autores dicen: «qué bueno, cuánta gente me lee». Pero todavía pervive un mundo viejo en el que ambas cifras se restan; sus autores dicen: «qué espanto, cuánta gente no me compra».
El viejo mundo se basa en control, contrato, exclusividad, confidencialidad, traba, representación y dividendo. Todo lo que ocurra por fuera de sus estándares, es cultura ilegal.
El mundo nuevo se basa en confianza, generosidad, libertad de acción, creatividad, pasión y entrega. Todo lo que ocurra por fuera y por dentro de sus parámetros es bueno, en tanto la gente disfrute con la cultura, pagando o sin pagar.
Dicho de otro modo: no es responsabilidad de los lectores que no pagan que Lucía sea pobre, sino del modo en que sus editores reparten las ganancias de los lectores que sí pagan. Mundo viejo, mundo nuevo.
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Cómo matar al intermediario de H. Casciari