Ahmed Moulay cumplió los 20 años el pasado 27 de octubre. Nació en el campamento saharaui de Dajla, donde también ha muerto hoy, 6 de noviembre, tras varios años sufriendo un doloroso cáncer en la base de la nariz. “Tenemos derecho a vivir con dignidad, pero también a morir con ella”, dice para sí misma, como un mantra, Maite Rodríguez, una gallega gracias a la que el joven conoció el mar allá por 2005. “Y mi riquiño murió como un perro”, añade.
Murió como un perro porque pese a los esfuerzos de Maite y sus hermanas, Ana y Rebeca, Moulay padecía dolores horribles, sangrados y continuas epistasis sin más medicamentos para calmarlos que Tramadoll y Nolotil. Desde el pasado junio los campamentos de refugiados saharauis no reciben, entre otros medicamentos, ni Adolonta ni morfina. ¿Podríamos imaginarnos a un enfermo terminal de cáncer haciéndole frente al dolor sin más medicación que un mísero Nolotil?
Ahmed Moulay tenía 16 años en 2008, cuando le diagnosticaron el cáncer en la base de la nariz. Desde entonces su vida cambió: casi 5 años lidiando con una enfermedad en una de los peores lugares del mundo, en una tierra prestada, en pleno desierto argelino. Desde entonces, Moulay había estado ingresado en los campamentos, en Tinduf, en Argel, donde recibió tratamiento y donde le dieron un parte de evacuación para trasladarlo a España, aunque eso nunca fue una opción real. La carrera de obstáculos solo acababa de empezar: tres años esperando el pasaporte – lo consiguió en enero de 2012-; después el visado que nunca llegó porque se metió por medio la nueva reforma sanitaria y sus nuevos requisitos: “para obtener el visado debe tener la tarjeta sanitaria y para tener ésta es necesario estar empadronado un mínimo de 183 días en algún lugar de España”, me decía Maite en mayo a las puertas del dispensario de la Media Luna Roja en Dajla.
“Si tú me consigues la tarjeta sanitaria, mañana mismo te lo traigo” cuenta Maite que le decían en la Comisión de Evacuación ubicada en Valencia. “¿Pero no decías que no había plazas en las casas de enfermos?”, preguntaba Maite, que había intentado por todos los medios que Moulay viniera a España para recibir tratamiento. “Ofrecí hasta mi casa, pero eso también era un inconveniente porque si le pasaba algo, me quedaba sola para hacerle frente”, explica. “Solicité una cita falsa a un oncólogo para ver si podíamos presionar con eso para el visado”. Tampoco sirvió. Intentó lanzar una campaña de recogida de firmas y tampoco. Mientras, Moulay tenía crisis más agudas y dolores más fuertes.
Recordemos que Moulay tenía desde hace tres años un parte de evacuación para sacarlo de los campamentos con carácter prioritario y ha fallecido hoy, sin medicación que calmara su dolor. En los últimos meses, desde junio, ha sido un equipo de médicos de Granada que trabaja en los campamentos quienes activaron el caso de este joven el pasado mayo y han estado atendiéndolo desde entonces.”El domingo, cuando andaba buscando morfina y la forma imposible de hacérsela llegar a Moulay, hablé con el médico: ya no se podía hacer más me dijo”, relata Maite.
Conocí la historia de Moulay a través de la narración que Maite me hacía sentada al lado de su hermana Rebeca y de Janeza Chej, la tía de este joven saharaui, en el dispensario de la Media Luna Roja del campamento de Dajla durante el Festival de Cine del Sáhara. Yo iba con un grupo de periodistas a entrevistar al primer ministro Saharaui, Abdebkaler Taleg Omar, e hicimos una parada en el camino para que algunos compañeros hablaran con la Media Luna Roja. Maite, Rebeca, Janeza y Moulay aparecieron hablándonos de esta situación para ver si podíamos ayudar para dar a conocer el caso y así presionar. Me pidieron que le contara el caso al ministro, quien me afirmó que los enfermos saharauis iban al mejor hospital argelino y que las familias españolas dudaban de la profesionalidad de los médicos argelinos. Dio por cerrada la conversación. Escribí la historia entonces y he seguido durante estos meses el estado de salud de Moulay gracias al ahínco de Maite y sus hermanas, que no han desistido hasta el último día en su empeño de darle un vida y una muerte digna.
EN 2012 SEGUIMOS CON CRISIS Y RECORTES. LOS PRIMEROS AFECTADOS: LA CULTURA Y LA COOPERACIÓN. DOS ÁMBITOS ACOSTUMBRADOS HISTÓRICAMENTE A BUSCAR VÍAS PARA PODER LLEVAR A CABO SUS PROYECTOS
Tener una idea. Siguiente paso, perfilar el proyecto. Tercera fase, conseguir financiación. Tal vez una ayuda de un ministerio o a alguna que otra institución pública. Básicamente este era el esquema que, hasta hace un par de años, se seguía para poner una iniciativa en marcha. Llegó la crisis y con ella, los recortes en estas ayudas, que por otro lado han motivado la exportación desde los Estados Unidos de otros modelos de financiación como el crowdfunding que acude a la sociedad civil para dotar de viabilidad a estos proyectos.
La cifras lo confirman. Las instituciones públicas han visto caer en picado sus presupuestos; el Ministerio de Cultura contaba en 2009 con 922 millones de euros, en 2010 con 867, en 2011 de 789 millones de euros. Y mejor no hablemos de los recortes sufridos en 2012. En el sector de la cooperación, donde gran parte de las ONG viven gracias a las subvenciones, los recortes de los gobiernos regionales y central, han puesto en peligro la superviviencia de muchos proyectos. Mientras que en el 2009 el presupuesto de la AECID era el más alto de su historia con 931 millones de euros, el pasado año el gobierno metió la tijera: 600 millones menos del presupuesto total de 2010 y 2011.
La financiación colectiva no es nueva. Las ONG llevan años sirviéndose de las donaciones para poder llevar a cabo diversas iniciativas y campañas. También hay una herencia de las comunidades de open source y software libre, que ponen al servicio de una comunidad de usuarios, sin ningún coste, programas informáticos que pueden ser usados, copiados y mejorados por la propia comunidad y que se financia a través de donaciones, algunos de los casos más famosos son Wikipedia y Firefox Mozilla.
El crowdfunding mejora el concepto de donación ya que además de apoyar a un artista o proyecto, el ciudadano, forma, de alguna manera parte del producto final. Joan Salas, es uno de los fundadores de Verkami, una de estas plataformas de las que señala que su valor “reside no solo en la financiación, si no en la relación que los creadores establecen con su público sin discográficas, editoriales y distribuidoras de por medio”. La creación de comunidades que apoyan y colaboran promueve otra forma de consumir cultura, de ser solidarios. Internet es el ecosistema perfecto para la creación de estas comunidades.
La estrenada en 2011 Goteo, primera red social de financiación colectiva y colaboración distributiva para iniciativas libres y abiertas que van desde lo social y cultural hasta proyectos de carácter más científico, tecnológico o ecológico, pero que compartan un “ADN abierto”, ha puesto en marcha una bolsa de inversión social, a la que han denominado “Capital Riego”, con aportaciones de instituciones públicas, empresas y entidades privadas como complemento a las aportaciones de la sociedad civil. De esta forma se abre una vía de experimentación en la gestión de los fondos públicos.
“En un futuro, el crowdfunding podría ser un método que podrían usar las instituciones para subvencionar proyectos”, dice Rafael Cabanillas de la plataforma Lánzanos. “Un modelo híbrido que incluya la financiación colectiva a través de un sistema de votos para que los ciudadanos decidan en qué invierten sus impuestos” señala. Al respecto, Salas responde que “los impuestos ya soncrowdfunding” y que son modelos, el público y el colectivo, que convivirán.
Por otro lado, hay sectores que no dependen de la recolecta estatal, como los medios de comunicación, pero que igualmente se ven afectados por una crisis económica que tangencialmente incide, por ejemplo, en una marcada crisis de contenidos y precarización de los profesionales de la comunicación. Periodismo Humano, el primer medio en España que surge sin ánimo de lucro siguiendo el ejemplo del diario digital americano Spot.us, fue también el primero en implantar un modelo de financiación a través de donaciones para ejercer un periodismo con enfoque de derechos humanos y recuperar su función social. No mucho tiempo después empezaron a surgir medios con rasgos comunes: digitales, pequeños, especializados y se financian en gran parte gracias al crowdfunding.
No todo el mundo tiene claro que la financiación colectiva sea el futuro o que sea justo que la sociedad civil tenga una responsabilidad sobre, por ejemplo, la edición de un libro con el que su autor pueda lucrarse. ¿Es la financiación colectiva una espada con doble filo? Preguntamos. “El creador no se lucra en todos los casos, pero cuando lo hace no importa si el proyecto es honesto y transparente, para que el ciudadano pueda decidir si apoyarlo con su dinero” señala Cabanillas.
Goteo, la plataforma libre y abierta, incide en que tras la inversión bien sea económica o una colaboración puntual para determinado proyecto acaba repercutiendo en la comunidad, se produce un retorno social. Al respecto Salas ejemplifica con el tema de la música, “cuando compras un disco el artista se lleva el porcentaje más bajo, el crowdfunding permite que apoyes su trabajo al margen de la discográfica. Es otra forma de producir, distribuir y consumir”.
Tengo la suerte de ser, desde hace unas semanas colaboradora de la organización Ayuda en Acción y que hayan confiado en mi, a ciegas, para que acompañe a una delegación que viajaba al sur de Bolivia, a San José de Chiquitos para narrarlo a través de las redes sociales y de un blog específico que hemos diseñado para la ocasión.
Y digo a ciegas, porque no es fácil entender que las organizaciones pueden hacer un periodismo excelente desde dentro, contando con periodistas y reporteros -y no digo medios, o solo medios- que colaboren de forma puntual con la organización. Nosotros vamos a trabajar en la difusión en red a través de los perfiles de Ayuda en Acción en Twitter y en Facebook, vamos a activar su cuenta de Flickr y vamos a intentar hacer una cobertura lo más dinámica posible, todo lo que la cobertura en las zonas rurales de Chiquitanía nos permitan. Así que estaremos conversando en #accionenbolivia
Además, tengo la suerte de acompañar en el viaje a una de las más brillantes representantes de la dirección musical en España, Inma Shara, quien dará una clase magistral a los miembros de la Orquesta Municipal de San José Patriarca, porque esta zona, muy marcada por el paso de las Misiones Jesuíticas, destaca porque la música barroca es uno de sus rasgos de identidad junto a su rico folclore.
Así que intentaré contar las historias humanas de los habitantes de San José de Chiquitos, los proyectos de cooperación y su cultura tanto el reportajes.ayudaenaccion.org como en el blog 3500 millones de El País, que vuelven a darme espacio para acercar culturas y personas.
Podréis seguirme también en mis perfiles habituales de instagram, @atemporal y facebook
¿Qué va a pasar hoy? Tal vez se produzca un choque emocional similar al del 17M de 2011, las calles llenas, las plazas colmadas, la gente creando energía al roce… y todos tan contentos. Tal vez los señores de azul, con su culos prietos, sus pistolas de bolas y demás avíos, se queden quietos aunque se hayan multiplicado. También es verdad, que si todos ellos, están en el centro de Madrid, los saqueos empiecen por la periferia. “No me desatiendan los barrios”.
Hay que estar atentas porque también puede pasar que coincidas con Cifuentes, infiltrada en alguna de las columnas, desgañitándose porque no le gusta los políticos que le representan.
Cartel de Dani Alonso de Pony Bravo
¿Qué puede pasar? Que mucha gente esté desencantada porque pensaba que el movimiento ciudadano no es capaz de responderle sus preguntas, de decirle qué y cómo lo tiene que hacer (aún algunas creen que tienen más legitimidad que otras, no les creáis si os preguntan que dónde habéis estado estos meses), pensando en antiguo, en viejo, en un modelo directivo, hasta de partido, diría.
Puede pasar, que muchas se dejen envolver, que vayan porosas esperando reaccionar al gentío, aún siendo parte del mismo. Un juego de envoltorios: dejarte envolver, para a la vez, envolver. Individuos que deciden para lo común. “Clima y estructura” decían Guillermo y Amador el otro día.
Tal vez otras tiren de una pronta nostalgia. Otras se vayan satisfechas a casa al confirmarse todos sus presagios. Quién sabe.
- Buenos días, ¿es la delegación del gobierno?
- Sí, buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?
- Tengo una preguntita, a ver si me puede usted ayudar. ¿Qué va a pasar hoy?
En #bookcamping hemos habilitado una lista llena de textos y vídeos, para ir recogiendo esas referencias de obligada atención.