Financiación colectiva / MADRIZ
**publicado originalmente en la Revista Madriz
EN 2012 SEGUIMOS CON CRISIS Y RECORTES. LOS PRIMEROS AFECTADOS: LA CULTURA Y LA COOPERACIÓN. DOS ÁMBITOS ACOSTUMBRADOS HISTÓRICAMENTE A BUSCAR VÍAS PARA PODER LLEVAR A CABO SUS PROYECTOS
Tener una idea. Siguiente paso, perfilar el proyecto. Tercera fase, conseguir financiación. Tal vez una ayuda de un ministerio o a alguna que otra institución pública. Básicamente este era el esquema que, hasta hace un par de años, se seguía para poner una iniciativa en marcha. Llegó la crisis y con ella, los recortes en estas ayudas, que por otro lado han motivado la exportación desde los Estados Unidos de otros modelos de financiación como el crowdfunding que acude a la sociedad civil para dotar de viabilidad a estos proyectos.
La cifras lo confirman. Las instituciones públicas han visto caer en picado sus presupuestos; el Ministerio de Cultura contaba en 2009 con 922 millones de euros, en 2010 con 867, en 2011 de 789 millones de euros. Y mejor no hablemos de los recortes sufridos en 2012. En el sector de la cooperación, donde gran parte de las ONG viven gracias a las subvenciones, los recortes de los gobiernos regionales y central, han puesto en peligro la superviviencia de muchos proyectos. Mientras que en el 2009 el presupuesto de la AECID era el más alto de su historia con 931 millones de euros, el pasado año el gobierno metió la tijera: 600 millones menos del presupuesto total de 2010 y 2011.
La financiación colectiva no es nueva. Las ONG llevan años sirviéndose de las donaciones para poder llevar a cabo diversas iniciativas y campañas. También hay una herencia de las comunidades de open source y software libre, que ponen al servicio de una comunidad de usuarios, sin ningún coste, programas informáticos que pueden ser usados, copiados y mejorados por la propia comunidad y que se financia a través de donaciones, algunos de los casos más famosos son Wikipedia y Firefox Mozilla.
El crowdfunding mejora el concepto de donación ya que además de apoyar a un artista o proyecto, el ciudadano, forma, de alguna manera parte del producto final. Joan Salas, es uno de los fundadores de Verkami, una de estas plataformas de las que señala que su valor “reside no solo en la financiación, si no en la relación que los creadores establecen con su público sin discográficas, editoriales y distribuidoras de por medio”. La creación de comunidades que apoyan y colaboran promueve otra forma de consumir cultura, de ser solidarios. Internet es el ecosistema perfecto para la creación de estas comunidades.
La estrenada en 2011 Goteo, primera red social de financiación colectiva y colaboración distributiva para iniciativas libres y abiertas que van desde lo social y cultural hasta proyectos de carácter más científico, tecnológico o ecológico, pero que compartan un “ADN abierto”, ha puesto en marcha una bolsa de inversión social, a la que han denominado “Capital Riego”, con aportaciones de instituciones públicas, empresas y entidades privadas como complemento a las aportaciones de la sociedad civil. De esta forma se abre una vía de experimentación en la gestión de los fondos públicos.
“En un futuro, el crowdfunding podría ser un método que podrían usar las instituciones para subvencionar proyectos”, dice Rafael Cabanillas de la plataforma Lánzanos. “Un modelo híbrido que incluya la financiación colectiva a través de un sistema de votos para que los ciudadanos decidan en qué invierten sus impuestos” señala. Al respecto, Salas responde que “los impuestos ya soncrowdfunding” y que son modelos, el público y el colectivo, que convivirán.
Por otro lado, hay sectores que no dependen de la recolecta estatal, como los medios de comunicación, pero que igualmente se ven afectados por una crisis económica que tangencialmente incide, por ejemplo, en una marcada crisis de contenidos y precarización de los profesionales de la comunicación. Periodismo Humano, el primer medio en España que surge sin ánimo de lucro siguiendo el ejemplo del diario digital americano Spot.us, fue también el primero en implantar un modelo de financiación a través de donaciones para ejercer un periodismo con enfoque de derechos humanos y recuperar su función social. No mucho tiempo después empezaron a surgir medios con rasgos comunes: digitales, pequeños, especializados y se financian en gran parte gracias al crowdfunding.
No todo el mundo tiene claro que la financiación colectiva sea el futuro o que sea justo que la sociedad civil tenga una responsabilidad sobre, por ejemplo, la edición de un libro con el que su autor pueda lucrarse. ¿Es la financiación colectiva una espada con doble filo? Preguntamos. “El creador no se lucra en todos los casos, pero cuando lo hace no importa si el proyecto es honesto y transparente, para que el ciudadano pueda decidir si apoyarlo con su dinero” señala Cabanillas.
Goteo, la plataforma libre y abierta, incide en que tras la inversión bien sea económica o una colaboración puntual para determinado proyecto acaba repercutiendo en la comunidad, se produce un retorno social. Al respecto Salas ejemplifica con el tema de la música, “cuando compras un disco el artista se lleva el porcentaje más bajo, el crowdfunding permite que apoyes su trabajo al margen de la discográfica. Es otra forma de producir, distribuir y consumir”.





September 14th, 2012 at 2:00 am
Felicidades por el artículo, me ha encantado.
El Crowdfunding es una tendencia en aumento para financiar proyectos culturales y no parece que eso vaya a cambiar en unos cuantos años. Ya tenemos en España unas 40 plataformas distintas de Crowdfunding!
Un saludo!
Héctor