De fondo suena Jacques Brel,
y mis labios se calientan con el humo de un cigarrillo.
Antes de emprender un viaje por mis sueños.
Vivo en la soledad de quien se otorga ese placer.
No me acompañan 10 gatos,
ni tampoco me he aficionado a los pájaros.
Ya ha pasado la medianoche,
y aún espero a que el hombre lobo entre por el umbral de la puerta,
no gruñe, pero con su fuerte respiración
hace que florezca la humedad.
Y mis labios calientes, por el humo del cigarrillo,
y mojados por el sabor del vermouth rojo que cada noche tomo
mientras vuelvo a la página del mismo libro,
como cada noche.
Una página manchada de café, de lágrimas y semen,
que hace tiempo que dejó de ser un folio en blanco,
porque me negué a no escribir mi historia.
LLegas y leo.
This entry was posted by atemporal on Sunday, December 9th, 2007 at 9:15 pm.
It is filed under atemporales.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
You can leave a response, or trackback from your own site.